del Profr. Arturo Rosales Toledo


 

La Calaca vio a Lizbeth

 salir temprano de su hogar;

 en su taxi iba pensando

 qué pendientes debía sacar.

 Rumbo al servicio de Urología,

 ya planeaba su jornada entera,

 porque sabía que al llegar

 nadie la dejaría quieta siquiera.

No bien cruzó la entrada

 cuando empezó la revolución:

 "mueve esto", "atiende aquello",

 "ven urgente a esta habitación".

 Desde compañeros y doctores

 la buscaban sin excepción,

 y Licecita repartía órdenes

 con perfecta organización.

"¡Lizbeth, te buscan!", gritó Chayo.

 Ella se empezó a preocupar:

 "¿Será Eva?, ¿será Hermila?,

 ¿o el doctor me quiere hablar?

 ¿Será algún paciente necio

 que me viene a reclamar?"

 Pero era la propia Calaca

 que se la quería llevar.

La Flaca dijo: "Vengo por ti,

 tu servicio ya terminó".

 Mas Licecita, muy mandona,

 de inmediato la frenó:

 "Primero dime ¿Quién eres, tu horario,

 eres guardia, y tu rol?;

 también sabrás que tengo días de descanso

 y además ¿Quién autorizó tu control?".

La Muerte perdió la paciencia:

 "¡Te vas conmigo y se acabó!";

 pero Lizbeth, bien plantada,

 entre ceja y ceja la miró:

 "¿Ya traes un oficio firmado,

 algún permiso o comisión?,

 porque si no cumples los requisitos

 te levanto reporte y amonestación".

 La Calaca pegó un profundo suspiro,

 refunfuñando por la situación;

 se dio media vuelta muy enojada...

 ¡porque ni para llevarse esta alma pasó la supervisión! 💀🏥📋😂

0 comments:

Publicar un comentario

Gracias por escribir y compartir sus comentarios

Nido de Ideas, introducción de mi libro

Videoclips de la Música Más Hermosa del Mundo

Lo más leído